Existe entre las capacidades del ser humano algo más fuerte que el Instinto?
A qué me refiero con esto, todos tenemos una especie de sexto sentido que nos advierte, alarma o permite, dependiendo del caso, ante cualquier situación.
Yo me he considerado toda la vida una eterna enamorada de este sexto sentido, me ha salvado de muchas, como me ha atrapado en otras tantas, pero de una u otra manera, JAMÁS falla.
En fin, a veces las personas nos vemos cegadas por diversos motivos e ignoramos estas alarmas del siempre tan certero instinto, "impulsividad" le llaman algunos, "espontaneidad" otros, pero en cualquier caso es un craso error.
En lo personal siempre me dejé guiar por mi instinto, en cierta forma, felino; siempre he sido reservada y desconfiada, cautelosa, y la verdad siempre me ha traído buenos frutos, he ahí el motivo de mi gran apreciación por él.
A qué viene todo esto? simple: descarga.
A lo largo de mis ya 21 años sobre esta tierra, jamás me vi en la disyuntiva de seguir o no seguir el ya tan mencionado Instinto, nunca tuve muchas opciones, lo seguía y ya... Sólo una vez me vi en dicha situación, lo recuerdo tan bien que revivo las imágenes en mi mente y no puedo evitar pensar en azotar mi cabeza contra la pared:
La conocí un día de Noviembre, en circunstancias bastante extrañas y confusas, y desde el primer momento supe que se venía algo fuerte. Bastaron un par de frases, un par de palabras, y antes de que me diera cuenta ya me alegraba el día con un simple "hola". Pero yo estaba complicada, había tenido un año duro, de muchas emociones negativas, y no quería contagiar a nadie con mis malas vibras, mucho menos a alguien que no hacía más que alegrarme la vida.
Prácticamente no la conocía, pero me sentía rara y desganada con un día sin saber de ella, bastante raro para una persona como yo, lo tomé como una cosa del momento, como tantas otras.
No noté siquiera en qué momento pasó un mes casi, y me vi atrapada; Ella quería estar conmigo, Ella quería algo serio, y yo? yo no sabía nada... Entonces se fue, y me dejó con la obligación de tomar una decisión importante.
Y aquí es donde aparece el fiel amigo "Instinto", ese que me dijo una y otra vez "No, corre, huye, No te enamores" y lo repitió hasta cansarse, hasta darse cuenta de que había llegado a un punto en que ya no lo escucharía... Y no lo escuché, trató de advertirme, trató de alarmarme de lo indefensa que me encontraba en dicha situación, pero yo lo ignoré y seguí, y me la jugué y me enamoré hasta las patas señores míos. Y así, el cambio de roles fue drástico, pasé de verdugo a víctima, de insensible a sufrida, de ser quien daña a ser quien es dañada.
Y por eso cabros, confíen en su instinto, el sexto sentido jamás se equivoca, sépanlo jjj
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